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CREENCIAS LIMITANTES

 



Las creencias limitantes son ideas, opiniones o pensamientos negativos que consideramos como ciertos, sin que necesariamente lo sean. Las guardamos en nuestro inconsciente y son creadas por nosotros mismos o por la influencia de personas de autoridad (en su mayoría durante nuestra infancia), forman parte de nuestra forma de ser y determinan nuestras actitudes y comportamientos.

Todos tenemos creencias que están ancladas a nuestra forma de ser y a través de las cuales definimos nuestra conducta, son creencias de las cuales muchas veces no somos conscientes de ellas, pero aun así ellas deciden por nosotros. Por ejemplo, si tengo como creencia que los hombres no pueden llorar, cuando vea una película que me haga querer llorar, intentaré por todos los medios no soltar ninguna lágrima. Si tengo como creencia que los hombres pueden expresar sus emociones libremente, al ver esa película lloraré si me apetece.

Las creencias limitantes las solemos integrar a través de las figuras de autoridad que teníamos cuando éramos pequeños, normalmente nuestros padres, abuelos, profesores, hermanos mayores… y otras muchas veces no sabemos ni si quiera cómo las adquirimos.

Muchas de las creencias limitantes pudieron darnos su beneficio cuando éramos pequeños, pero en la actualidad nos bloquean más que otra cosa. Es necesario por tanto revisar esas creencias, pero como muchas están en nuestro subconsciente, nos es difícil localizarlas.

Las creencias pueden ser de cualquier tipo: sobre qué es una pareja, sobre el dinero, sobre el trabajo, sobre nosotros mismos, etc. Según los conceptos que tenemos de las cosas nos comportamos de una forma u otra.

Ejemplos:

·                 No merezco...

·                 No puedo...

·                 No tengo derecho a....

·                 No valgo para...

·                 Es imposible conseguir...

·                 Soy incapaz de...

·                 Es difícil hacer....

·                 No es correcto/No está bien...

·                 Piensa mal y acertarás.

·                 Si te gusta el sexo, los demás te verán como una viciosa.

·                 Los hombres son todos iguales.

·                 Todas las mujeres son manipuladoras.

·                 Los hijos solo dan disgustos.

·                 Mi pareja me tiene que complacer si me quiere.

·                 Mi pareja tiene que compartir lo que a mí me gusta.

Y así un largo listado de creencias que nos condicionan y limitan en nuestra vida cotidiana

¿Qué consecuencias tienen estas creencias limitantes?

Por ejemplo, si tienes una creencia limitante del estilo “No me puedo fiar de la gente”, tu comportamiento en tus círculos sociales estará condicionado por ello y tu actitud no te permitirá tener relaciones sanas, sinceras y honestas, aunque en el fondo las quieras.

Tu creencia limitante, además, te llevará a acercarte a personas de las que no te puedas fiar para corresponder a la realidad que tú, a través de tu creencia limitante, estás creando a nivel inconsciente para darte la razón a ti misma porque ésa es la Verdad que es válida para ti y que tu mente te muestra.

Otro claro ejemplo. Si tienes una creencia limitante de: “Todos los hombres son iguales”, atraerás hombres con las mismas características (según otras creencias, tus programaciones y fidelizaciones profundas que están determinadas por múltiples factores)

¿Cómo cambiar mis creencias limitantes?

Lo primero de todo para trabajar las creencias es la toma de conciencia, en este primer punto tenemos que aceptar las creencias limitantes que tenemos. No nos mintamos a nosotros mismos, porque nos dé vergüenza o miedo tener esas creencias, cuanto más sincero seamos con nosotros mismos mejor podremos trabajarlas.

El cerebro ahorra energía: conecta experiencias pasadas y saca conclusiones desactualizadas. Hay que conseguir, entonces, que nuestro cerebro actualice estas experiencias y atajos. Lo que antes nos servía y quizá era verdad ahora nos está haciendo daño y no se ajusta a la realidad de lo que somos y de nuestro contexto.

Una vez aceptadas que forman parte de nosotros puedes intentar pensar por qué hiciste tuyas esas formas de pensar y quién pudo ser el responsable, de esta forma averiguaremos la intención positiva.

Debemos reprogramar las creencias enquistadas como verdades absolutas en nuestro inconsciente desanclando los programas que nutren las creencias limitantes y que alteran nuestra capacidad de dirigir nuestra vida como nosotros queremos.

Para transformar esa creencia limitante a una más adaptativa debemos:

Reconocer desde la introspección, ver cuándo te has sentido mal, triste… comprender qué ha pasado, conectarlo con otras ocasiones en las que te has sentido así.

Dejar de buscar fuera el refuerzo de esa creencia. A veces tenemos un radar que se fija especialmente en todo aquello que nos puede confirmar lo que ya pensamos negativamente de nosotras.

Empezar a cuestionarlas: ¿no soy capaz de hablar en público o es que no me he dado la oportunidad de aprenderlo a hacer o de volverlo a intentar?

Y poner en marcha las otras creencias alternativas más potenciadoras.

Película recomendada: “El bosque”. La trama se desarrolla en un pueblo rural en un claro rodeado por un denso bosque habitado por criaturas terroríficas. Esta sociedad vive su vida en torno al miedo, miedo al color prohibido, miedo a acercarse al borde del bosque, miedo a las criaturas que nadie ha visto nunca. Estar «atrapado» en este pueblo. Son estas normas sociales y sistemas de creencias los que limitan el desarrollo de los aldeanos. La creencia de que hay «monstruos» en el bosque que les rodea les limita.

Lectura para pensar: “El elefante encadenado

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