No es lo mismo actuar por elección o por obligación.
Distinguir entre estos dos conceptos a la hora de expresarnos o actuar influye
en cómo hacemos las cosas o la predisposición que mostramos hacia ellas.
En nuestro día a día nos encontramos con infinidad de
situaciones o acciones a las que nos referimos como “tengo que….”: Tengo que ir
a hacer las compras, tengo que hacer ejercicio, tengo que ir a trabajar , tengo
que estudiar, tengo que...y casi siempre están relacionadas con sentimientos de
enfado, desgana, tristeza, frustración o bloqueo, son una imposición u
obligación para nosotros.
Cuando utilizamos esta frase, centramos nuestra atención en los
aspectos no deseados de un problema o situación, en la molestia que eso nos
provoca, en lugar de encontrar posibles soluciones o abordar la tarea con la
mejor de las actitudes. La expresión “tengo que….” denota una clara falta de
motivación y una importante carga de obligación. Las consecuencias pueden ser
muy negativas. Un exceso de “tengo que….” puede llevarnos a sentirnos
agobiados, insatisfechos o frustrados.
En el lado opuesto esta la expresión “quiero….” Al oír esta
expresión nos transmite seguridad, alivio, tranquilidad y fuerza. Cuando
hacemos las acciones empezado por un quiero…. nos damos cuenta que son acciones
que hemos elegido libremente, que nos motivan y que sabemos que tendrán una
repercusión positiva en nosotros mismos. ¿Cómo te suenan estas frases?: Quiero
hacer la comida, quiero estar en buena forma por eso voy al gimnasio…. ¿te
transmiten obligación? ¿o te transmiten deseo y positivismo? ¿encuentras la
diferencia entre “tengo que…” y quiero….”?
En nuestro día a día debemos aplicar un lenguaje distinto y
más positivo, esto cambiará el sentido de nuestras emociones y es una de las
claves para alcanzar nuestro bienestar. Si intentamos cambiar los “tengo que….”
por los “quiero….” Formular nuestros pensamientos de forma más positiva hará que
no parezcan una carga. Cuando mejoramos nuestra motivación mejora nuestra
capacidad de perseverancia, nuestra productividad y la calidad de lo que
hacemos.
Comentarios
Publicar un comentario