Cuando el cuerpo recuerda lo que la mente olvida: La Terapia Craneosacral y la reflexología como llaves del inconsciente
Las emociones son reacciones
tanto mentales como corporales que surgen ante un estímulo externo o interno,
afectando al comportamiento, a la experiencia subjetiva y al estado de la
persona. Es interesante señalar que estos estímulos no tienen por qué estar
situados en el presente, podemos sentir emociones asociadas o provocadas por
estímulos que provengan del pasado que tengan que ver con el futuro.
Estas emociones pueden ser poco
intensas y pasan, o son más intensas y se quedan convirtiéndose en estados de
ánimo.
Muchas veces es muy difícil
expresar de forma conveniente lo que sentimos, y por diversas razones como
miedo al qué dirán, miedo a sentirse débil, vulnerable, a no sentirse
comprendido, etc. nuestro sistema nervioso reacciona ante esto y decide
"No puedo con esto, lo guardo para después" por ese motivo, lo acumulamos
en nuestro interior y no lo procesamos o le damos el espacio que necesita,
quedándose atrapado o congelado en el sistema (músculos, órganos, postura,
respiración, etc.). El cuerpo atrapa las emociones para protegerse.
Normalmente suelen originarse por experiencias como:
• Una
pérdida
• Una
discusión no resuelta
• Un estrés
prolongado
• Miedo,
tristeza...
• Un trauma....
El
95% de nuestras respuestas provienen del inconsciente, muchas reacciones no son
decisiones "pensadas" sino programas emocionales. Estos son
respuestas automáticas que se activan sin que lo decidamos, son patrones
aprendidos por el cuerpo-mente para protegernos frente a experiencias pasadas.
El cuerpo extrae una regla de supervivencia, "cuando pasa esto, hago esto
para estar a salvo" y la guarda. En su momento, esta regla fue útil ya que
te protegió, te ayudo a adaptarte y te permitió sobrevivir emocionalmente. Pero
como he indicado, se quedó guardada y en algunos momentos se manifiesta
haciendo que ante una situación determinada tengamos reacciones
desproporcionadas, patrones repetidos en las relaciones, autosabotaje, etc.
A menudo, el cuerpo recuerda con
precisión lo que la mente ha intentado olvidar. El Dr. Bradley Nelson nos
reveló que nuestras heridas del pasado se convierten en emociones atrapadas
—esferas de energía vibratoria que distorsionan nuestra salud—, la Terapia
Craneosacral y la reflexología Podal nos ofrecen la llave física
para liberar ese archivo. No somos solo carne y hueso; somos un sistema de
ritmos sutiles y fascias que actúan como un mapa de nuestra historia. Según el
Dr. John Upledger cuando una emoción queda estancada, el ritmo craneosacral se
interrumpe, creando un 'quiste energético' que drena nuestra vitalidad.
Desde un enfoque holístico, se
cree que cuando experimentamos una emoción intensa (miedo, ira, tristeza) y no
logramos procesarla completamente, esa energía no desaparece, sino que se
"encapsula" en el cuerpo produciendo:
Bloqueo Energético: Estas
emociones actúan como "bolas de energía" que alteran el flujo natural
del organismo.
Somatización: Con el tiempo, esa
energía atrapada puede manifestarse como dolor físico, tensión crónica, fatiga
o una reacción emocional exagerada ante situaciones cotidianas.
La "Memoria Tisular"
Las emociones atrapadas se manifiestan
en el cuerpo como quistes energéticos o restricciones en el tejido conectivo
(fascia). La fascia es como una red ininterrumpida de tejido conectivo que
envuelve todo, es como una malla tridimensional, siendo sus funciones
principales las de sostén de los órganos, y transmisión de la fuerza en el
movimiento muscular. Tiene 10 veces más receptores sensoriales que el tejido
muscular y envía señales a nuestro sistema nervioso sobre nuestro estado
interno. Así, si estamos ansiosos nuestro sistema nervioso activa la fascia haciendo
que se contraiga por si llegara el momento tuviéramos que huir. Una emoción
atrapada tensará la fascia alterando el ritmo y equilibrio natural de nuestro
cuerpo y el movimiento respiratorio primario (MRP), a diferencia de la
respiración pulmonar (que es secundaria y voluntaria), el MRP es un ritmo sutil
e involuntario que se origina en el sistema nervioso central (actúa como motor
del movimiento del Líquido cefalorraquídeo). MRP es una onda que nace en el
centro de tu cabeza. Para que esa onda llegue hasta la punta de tu dedo gordo
del pie, necesita un medio de transmisión. Ese medio es la fascia. el cuerpo es
un archivo impecable de nuestra historia emocional. Cuando una emoción queda
atrapada, no se pierde; se convierte en una restricción física, en un nudo en
la fascia o en una interrupción de nuestro ritmo vital primario.
Cuando esto ocurre, es decir que
la fascia se tensa y el MRP se interrumpe es necesario realizar una liberación miofascial,
para esto tenemos a nuestro alcance diversas técnicas manuales como son la
Reflexología podal y el masaje craneosacral.
Ambas terapias trabajan sobre el
Sistema Nervioso, pero desde extremos opuestos del eje central (pies vs.
cráneo/columna):
(Reflexología): Al trabajar los
pies, enviamos señales desde la periferia hacia el cerebro para
"desbloquear" la respuesta de supervivencia (lucha o huida). Es ideal
para bajar a tierra una emoción que nos tiene "volando" o disociados.
(Craneosacral): La Terapia
Craneosacral trabaja directamente con el sistema hidráulico del cuerpo. Al
liberar la base del cráneo o el sacro, se permite que la duramadre (la membrana
que recubre el sistema nervioso) se relaje, facilitando la Liberación
Somato-Emocional.
Al abordar estas memorias desde
la sutileza y el respeto al sistema nervioso, no solo deshacemos tensiones en
el cráneo o el sacro; estamos ofreciendo al organismo el espacio seguro que
necesitaba para dejar ir lo que ya no le pertenece. Liberar una emoción
atrapada a través del ritmo craneosacral es, en esencia, devolverle al ser
humano su capacidad de fluir, recordándonos que la verdadera salud surge cuando
el cuerpo finalmente se atreve a contar lo que la mente ha callado."
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